el camino de la infinitud
JOEL S. GOLDSMITH
NO HAY NECESIDAD DE MIRAR AFUERA
PARA VER MEJOR,
NI A TRAVES DE UNA VENTANA. MIRAD MEJOR
AL CENTRO DE VUESTRO PROPIO SER
PORQUE ENTRE MÁS TE ALEJES DE ÉL, MENOS APRENDERÁS.
LAO TZU
LA VERDAD ESTÁ EN NOSOTROS.
HAY EN CADA UNO UN CENTRO INTERIOR,
DONDE RESIDE LA VERDAD EN TODO SU ESPLENDOR,
Y LA SABIDURÍA CONSISTE EN ABRIR UN CAMINO
POR EL QUE PUEDA ESCAPAR ESE ESPLENDOR APRISIONADO,
ANTES QUE EN FACILITAR LA ENTRADA DE UNA LUZ
DE LA QUE SUPUESTAMENTE CARECEMOS.
ROBERT BROWNING
DIOS HA CREADO SU MORADA EN NUESTRO CORAZÓN:
CUANDO NOS ELEVA, EL RESPLANDOR DE LA INSPIRACIÓN
NOS CALIENTA. ESTE ÉXTASIS SAGRADO BROTA DE LAS SEMILLAS QUE LA MENTE DIVINA HA SEMBRADO EN EL HOMBRE.
OVIDIO
LA MAYORÍA DE LOS HOMBRES NO RESUELVEN SUS PROBLEMAS EN LOS RECINTOS DE SUS PROPIA MENTE; BUSCAN UN DIRECTORIO PARA ENCONTRAR A ALGUIEN CON QUIEN CONSULTAR.
VALDIVAR
EL REINO DE DIOS ESTA DENTRO DE TI.
JESÚS
PROLOGO DEL TRADUCTOR
Por Luis Molina F.
En este corto prólogo solo me quiero referir a la delicada tarea de traducir este maravilloso libro preservando el espíritu de las enseñanzas del Maestro Goldsmith. Cerca de diez años me fueron precisos para lograr esta meta. Largas horas de meditación diaria y muchas más al frente del computador, maravillosa creación que facilita el trabajo de escribir y editar fueron necesarias para traer al mundo de habla hispana uno de los textos más importantes con que la humanidad ha sido bendecida. Ya lo entenderá a medida que lo lea, lo estudie y en especial, que lo comprenda y practique. Practica es sabiduría. Tal como está escrito en el Nuevo Testamento "En todos tus estudios lo importante es que comprendas."
En verdad, cada párrafo es un resumen de textos milenarios de sabiduría espiritual. Así de inmensa fue la obra que nos dejó Joel Sol Goldsmith y que comprende miles de horas grabadas con sus palabras que revelaron al mundo el verdadero espíritu de las enseñanzas Bíblicas, del Cristianismo que habían permanecido ocultas por el velo de la ignorancia. Le dio tres veces la vuelta al mundo llevando el mensaje revelador a todos los confines de la tierra.
Más de mil setecientos años pasaron para que Maestros como Joel S. Goldsmith y muchos otros legaran a la humanidad las revelaciones que recibieron en su búsqueda de la Verdad. Las enseñanzas de Joel S. Goldsmith, en mi humilde opinión, una de las mas maravillosas, han sido publicadas en numerosos libros pero el texto básico es este, El Camino de la Infinitud -The Infinite Way, publicado originalmente en Inglés en 1956. Y quiero explicar por qué he traducido Infinite del Inglés como Infinitud. La palabra Infinito no explica el verdadero sentido. Infinito, en verdad significa en lo finito y estas enseñanzas abarcan la Infinitud, lo Indefinible, lo Eterno. Y solo en la medida en que transcendemos las apariencias que nos presentan los sentidos, lo finito, es como podremos comprender las verdaderas enseñanzas. Jesús enseñó:"No juzguéis por apariencias; juzgad pensamientos correctos." Para ello es necesario ascender a la cuarta dimensión. De allí su declaración:"Mi reino no es de este mundo."
Y recuerde siempre que el trabajo espiritual está simbolizado en tres eses: Sagrado, Secreto, Silencio.
Con mi Paz Eterna,
Luis Molina F.
Bogotá, Colombia Marzo del 2007
INTRODUCCIÓN
Por John Van Dutren
Sentado frente a una hoja de papel en blanco me preguntaba que iba a escribir a manera de introducción a este libro que conozco tan bien. Me puse a hojearlo buscando algo que me diera una pista para comenzar y mis pensamientos se alejaron del libro para centrarse en el misterio esencial de mi profesión de escritor, el misterio acerca del origen de esas palabras que pienso en escribir y son estas que estoy escribiendo.
Debo confesar que no es la primera vez que me hago esta pregunta; es algo que me sucede cada vez que no sé lo que voy a escribir a continuación, lo cual hace que me cuestione de dónde han surgido todas esas miles de palabras, de pensamientos que he escrito y que se han convertido en libros y en guiones de obras teatrales. Es la clase de pregunta que uno tiende a plantearse en tales momentos de frustración, pues en general damos por garantizado estas cosas, que son en realidad los milagros diarios de la vida. Igual sucede cuando tomamos por garantizado el milagro de la germinación y el crecimiento de las semillas que plantamos en el jardín y que nunca nos sorprendemos por la confianza que tenemos de que de estos diminutos granos negros broten las flores de la próxima estación conocida como verano.
Esa actitud era la que hacía que G. K. Chesterton le reprochara al mundo el aceptar los misterios y milagros de la vida como algo garantizado. Es el tema de su obra muy poco conocida El Hombre vivo, cuyo protagonista vive siempre asombrado del milagro de la vida y su anhelo de mantener ese asombro era tal que viajó por todo el mundo para que al regresar a su hogar pudiera volver a revivir la alegría de cortejar, fugarse y volver a casarse con su esposa, bajo seis diferentes nombres y así nunca olvidar el increíble milagro del Amor.
Es una tragedia que vivamos en tal estado de postración, al tiempo que la vida misma parece ser una exigencia continua para mantener nuestros negocios y trabajo. Uso la palabra "parece" deliberadamente porque en verdad estoy convencido de que sucede todo lo contrario y sobre esta base resulta imposible vivir lo que se conoce como una "vida rica y plena". Hasta una vida vulgar y ordinaria es difícil. En el diario transcurrir de la vida surgen situaciones imprevistas que rompen su normal devenir y estos obstáculos inesperados y equivocaciones se convierten en muros contra los cuales golpeamos en vano la cabeza. Es en estos momentos en los cuales el ser humano se hace preguntas acerca del mundo en que vive y comienza a buscar ayuda, apoyo o explicaciones.
La Religión, especialmente las formas convencionales que enseñan sobre un Dios personal que escucha las oraciones, es posible que no dé frutos y conduzcan a la resignación, a la tristeza piadosa y a la filosofía del materialismo puro, a la aceptación de que "Así son las cosas" induciendo a la gente a la blasfemia.
Se necesita algo más, siempre se ha necesitado y siempre ha estado ahí permanentemente, a la espera de ser descubierto, aunque el hombre lo pasa por alto. Es algo que se le ha escapado de todas las enseñanzas de los Maestros que han buscado la comprensión del misterio eterno, desde los orientales como Lao-Tzu y Shankara, hasta Jesús, los Místicos de la Europa Medioeval y los pensadores del Nuevo Mundo. En esencia todos ellos han enseñado lo mismo, razón por la cual Aldous Huxley tituló La Filosofía Perenne a su antología del pensamiento religioso. Esas reveladoras respuestas han permanecido como "algo externo" al hombre, alejadas de su diario vivir y de sus retos, de lo cual ha surgido un esnobismo desafortunado sobre el tema, como si fuera algo ridículo esperar resultados tangibles y prácticos. El hombre ha sido forzado a un dualismo fatal tratando de vivir en dos planos al mismo tiempo, el material y el espiritual, ambos aparentemente iguales y reales, sin una relación comprensible entre si, como una empresa formada por dos socios que no se hablan. Es aquí donde pienso que este libro trasciende esta dualidad y demuestra que los dos socios son Uno, que el mundo es Uno y que las verdades eternas son parte esencial del tejido de la vida diaria que afirman su armonía y borran las discordias.
¿Qué es este libro? Hoy día los lectores desean que los libros tengan etiquetas para saber qué es lo que están comprando, pero estas también los pueden desanimar y es por eso que personalmente se me dificulta anticiparme a responder la pregunta sobre esta obra. Aunque la mitad de la humanidad se encuentra en una apremiante necesidad consciente de encontrar las respuestas a sus problemas no abriría un libro del que se diga que trata el tema religioso. Titúlelo " Cómo mejorar su salud, ser más rico y más feliz" y lo comprará un gran número de personas, pero aquellos lectores exigentes y con buen discernimiento se alejarán como lo harían al percibir un mal olor. Si se usa el término "Metafísica" este tiene una connotación de frialdad intelectual. Preséntelo como un libro de Ensayos y entenderemos porque a Emerson* se le lee exclusivamente hoy día como obra literaria, y no como a un Maestro que responde las mismas preguntas.
*Ralph W. Emerson (1803-1882-Estados Unidos) es considerado uno de los grandes Maestros Espirituales de la Humanidad.
¿Puede uno acaso llegar a todos los hombres por un mismo camino? La palabra Dios es una palabra que aleja a muchos y está por todas partes en este libro. Mi tendencia a pedir disculpas por esto es una muestra del problema que tengo para escribir este prólogo.
Si me resulta difícil describir este libro, lo es aún más a su autor. ¿Quién y qué es Joel Goldsmith? ¿Un Maestro? ¿Un Sanador? Son palabras de dudosa connotación para la gran mayoría, exceptuando unos pocos y además son palabras que no usaría porque siento que el autor las repudiaría con vigor ya que la totalidad de su Filosofía niega cualquier elemento personal tanto en la enseñanza como en la sanación. Viene a mi mente un pasaje de este libro: "Siempre han aparecido hombres que han traído el mensaje divino de la presencia de Dios y de la irrealidad del mal... (Quienes) trajeron a los hombres la Luz de la Verdad han sido confundidos con el mensaje mismo creyéndose erróneamente que esos mensajeros "externos" eran la Luz de la Verdad cuando en realidad esta se encuentra dentro de su propia Consciencia."
Comienza su búsqueda con la esperanza de hallar la solución a su problema y se encuentra con la advertencia de que si quiere utilizar la Verdad Espiritual para mejorar las condiciones humanas de su existencia, no lo logrará. Se le demuestra lógicamente por qué no puede lograrlo; pero igualmente se le dice que si busca la Verdad por la Verdad misma, su propio bien, mejorará las condiciones de vida humana. Esto parece como sacado de un cuento de hadas, algo así como la intervención de un Mago muy sutil actuando sobre un deseo mágico. Lo cierto es que el tema central de los cuentos de hadas es una verdad universal. Hay una leyenda sobre un alquimista que prometió convertir cualquier sustancia en oro siempre y cuando nadie del público presente pensara en un mico azul. El asunto pudiera mejorarse cambiando la condición de que nadie pensara en oro. Algo quizás imposible, pero que puede lograrse y que se tiene que lograr. "Buscad primero el Reino de los Cielos, el pensamiento correcto, y todo lo demás vendrá por añadidura." Pero no podrás pensar en nada más.
El punto esencial de este libro es que enseña a remover la atención de los problemas y al hacerlo se encontrará la solución a los mismos. Así como me ha sucedido a mí, que al alejar mi atención del problema que me presentaba escribir el prólogo de este libro, lo he logrado finalmente sin juzgar si es bueno o malo. La tarea que esto implica no es fácil pero es sin duda alguna esencial. Creo que si no se obtiene una comprensión correcta del mensaje de este libro, no vale la pena vivir la Vida.
John Van Druten
NOTA DEL AUTOR
Hay un camino por medio del cual podemos liberarnos del pecado, la enfermedad, la pobreza y de los resultados generados por la guerra y los vaivenes económicos. Este camino consiste en un cambio de Consciencia que consiste en comprender que la vida es espiritual y no material.
A través de los siglos, el hombre ha creído que la vida y el universo son algo material, lo que le ha originado un temor por la vida personal y de la nación. Esto continuará así y aumentará aún más en la medida en que se descubran más elementos de fuerza destructivos. El último de estos elementos que se ha anunciado es un producto químico, del que se dice que unos pocos gramos son suficientes para destruir toda la población de los Estados Unidos y Canadá, y no parece ser el último de los elementos de carácter destructivo. No hay una fuerza material que pueda contrarrestar esto y mucho menos la bomba atómica. El camino de la seguridad, la armonía, y la salud solo se obtiene mediante el establecimiento de la Consciencia espiritual.
El gran secreto reside en que a pesar de todas las creencias en contra, el verdadero poder, para bien o para mal, no está en la materia ni en el sentido material del hombre ni del universo. Aquellos que han logrado establecer un cierto grado de Consciencia espiritual han probado en esa medida, la realidad del Espíritu.
El secreto de todos los Visionarios, Profetas y Santos de todas las épocas ha consistido en renunciar al sentido material de la existencia, para alcanzar la Consciencia espiritual de la Vida y su accionar. La validez de esta Consciencia espiritual, se demuestra de manera práctica hoy día por las sanaciones y regeneraciones alcanzadas por los estudiantes de las escuelas de Cristianismo Científico, Práctico. El mundo comenzará a mirar hacia lo alto con esperanza, cuando se entere que el éxito alcanzado en la solución de los problemas de salud, riqueza y seguridad de estos practicantes modernos de las antiguas enseñanzas, se ha logrado exclusivamente con la renuncia del sentido materialista de la vida que permite la realización de la Consciencia espiritual.
Surge entonces la pregunta: Cómo puede uno prepararse para alcanzar la Consciencia espiritual y trascender el sentido materialista? La respuesta es: "Lea y estudie las verdades reveladas a través de los tiempos sobre la Consciencia Universal, el Alma o Espíritu y sobre la creación espiritual y sus leyes. Comprenda muy bien el sentido espiritual de estas revelaciones."
En este pequeño libro he plasmado la Verdad espiritual tal como la he percibido a través de más de treinta años de estudiar las grandes religiones y filosofías de todos los tiempos, de los cuales los últimos quince años los he pasado dedicado a la aplicación práctica de la Verdad en los asuntos de la vida diaria, problemas de salud, negocios, vida familiar y seguridad.
Puede estar seguro de que la Paz interior llegará en la medida en que permanezca en la Consciencia espiritual de la Vida y logrará la Paz en todos los asuntos diarios del devenir humano. El mundo externo es la manifestación de la Consciencia interior de la Verdad.
1. LA REALIZACION DE LA INMORTALIDAD
"En el principio fue la Palabra y la Palabra estaba en Dios y la Palabra era Dios... Y la Palabra se hizo carne."
“Y la Palabra se hizo carne...” pero sigue siendo la Palabra. Al hacerse carne no cambia su naturaleza, su carácter o sustancia. La causa se hace visible como efecto, pero la esencia o sustancia es la Palabra, el Espíritu, la Consciencia.
De esta manera entendemos que no existe un mundo espiritual y un mundo material sino que lo que percibimos como mundo no es otra cosa que la Palabra hecha carne, el Espíritu hecho visible, la Consciencia manifestada como hecho.
El error a través de la historia ha consistido en creer que existen dos mundos, uno el reino celestial o vida espiritual y el otro el de la vida material o existencia mortal, el uno separado del otro.
A pesar de este sentido aparente que nos hace creer que hay dos mundos, los hombres siempre han buscado la armonía cuando surgen las dificultades intentando, a través de la oración, contactar ese otro mundo, el reino del Espíritu y lograr que el Espíritu o Dios actúe en la llamada vida material.
Es importante empezar con la comprensión de que nuestro mundo no es un error; por el contrario, el universo en que vivimos es el reino de la realidad sobre la cual el hombre tiene un concepto erróneo. La tarea de restablecer la salud y la armonía en nuestra vivencia, no consiste en despojarnos o en cambiar el mundo material sino en corregir el concepto finito de nuestra existencia.
El buscador de la Verdad inicia su búsqueda debido a uno o quizás a muchos problemas. Los primeros años de su búsqueda los dedica a superar las dificultades y a curar las enfermedades por medio de la oración dirigida a un poder Superior, o por medio de la aplicación de leyes espirituales a esas condiciones mortales. Llegará un día en el cual quizás descubra que la aplicación de leyes espirituales a los problemas humanos no funciona, o no actúa como lo hacía en el pasado, o bien se da cuenta que ahora no tiene tanta satisfacción o inspiración en su estudio. Finalmente es conducido a la gran revelación, de que los mortales se hacen Inmortales cuando desaparece la mortalidad, es decir, la Inmortalidad espiritual y su armonía no hace parte de la condición humana. Dios no crea la condición humana ni maneja los asuntos materiales. “Pero el hombre natural - humano – no ha recibido las cosas del Espíritu Divino, pues son necedades para él; tampoco puede conocerlas porque exigen el discernimiento espiritual.”
¿Estamos buscando “las cosas del Espíritu de Dios” con propósitos humanos o verdaderamente buscamos “deshacernos” de lo mortal para permitir el establecimiento de la armonía del reino espiritual?
En el proceso de enfrentarnos a los poderes de este mundo mediante el esfuerzo, la lucha y la competencia y mientras combatimos la enfermedad, el pecado, y la escasez, el sentido espiritual nos revela que “Mi Reino no es de este mundo.” Solo en la medida en que trascendemos el deseo de mejorar lo humano entenderemos esta sabia afirmación. Solo cuando trascendemos el deseo de mejorar lo humano, percibimos los primeros destellos del significado de la afirmación “Yo he superado el mundo.”
No hemos superado el mundo si buscamos sentir menos los dolores del mundo y deseamos disfrutar más de sus placeres y beneficios. Al no situarnos por encima de esta lucha frente a los asuntos mundanos, no entraremos al reino de los asuntos celestiales.
“Porque todo aquello nacido de Dios transciende lo del mundo.” Solo la Consciencia Espiritual transciende el mundo, sus dolores y placeres. Esta evangelización de nuestra humanidad no se alcanza mediante la fuerza mental o el poder físico; solo se logra mediante el desarrollo del sentido espiritual de la existencia cultivando la dedicación total del pensamiento hacia los asuntos del Espíritu. “Porque todo lo que es del mundo, el placer de la carne y el placer de los ojos y el orgullo no son del Padre sino del mundo.” Es esta la afirmación que nos sirve de guía. Vigila tus pensamientos, aspiraciones y ambiciones aunque sea por un corto tiempo y observa si tu mente está enfocada en tu salud, en la satisfacción de los sentidos o en las ganancias mundanas. Aprende, en la medida en que aparecen estos pensamientos mundanos, a rechazarlos porque ahora no estamos en el camino de mejorar los asuntos del mundo sino en el proceso de realizar el Reino Espiritual.
“No ames el mundo ni las cosas que son del mundo. Si el hombre ama el mundo, el Amor del Padre no está en él.” ¿Suena esto como que debiéramos volvernos ascetas? ¿Deseamos ahora una vida distinta de una vida normal llena de alegrías y prosperidad? No te engañes. Solo quienes han aprendido a mantener su atención enfocada en los asuntos del Espíritu disfrutan a plenitud los placeres del hogar, de la amistad y del éxito en los negocios. Solo aquellos que en alguna medida permanecen centrados en la Divinidad han encontrado protección, seguridad y Paz en medio de un mundo desgarrado por la guerra. El sentido Espiritual no nos remueve de nuestro entorno, ni nos priva del Amor y la compañía que son tan importantes para una vida plena. La vida se sitúa entonces, en un nivel más elevado, donde no está a merced de los cambios, de la suerte o de las pérdidas, pues se hace evidente el valor espiritual en lo que llamamos la escena humana.
“No trabajes para la carne que perece, sino para la carne que es Vida Eterna... Porque el Reino de Dios no es ni carne ni bebida; es pensar correctamente, es Paz y alegría en el Espíritu Santo.”
Cuando te encuentres enfrentado a un problema humano déjalo a un lado cualesquiera que este sea, y en vez de tratar de mejorar la situación hazte consciente del Espíritu Divino en ti que disuelve lo que parece humano y revela la armonía espiritual, aunque se dé la impresión de que se ha mejorado la salud o la condición financiera humana. Cuando Jesús alimentó a la muchedumbre, fue su Consciencia espiritual de la abundancia lo que apareció en forma de panes y peces. Al curar a los enfermos, fue su Consciencia de la Divina Presencia lo que apareció como salud, fortaleza y armonía.
Lo anterior puede resumirse en las palabras utilizadas por Pablo: “Pon tus anhelos en las cosas de lo Alto y no en las cosas de la tierra.”
Vivimos en realidad en el Universo Espiritual pero el sentido de lo finito nos presenta una imagen distorsionada. Si mantenemos fijo nuestro pensamiento en la imagen que tenemos frente a nosotros – “este mundo”- nos vemos en la necesidad constante de mejorarlo o de cambiarlo. Tan pronto elevamos nuestra visión, es decir, nos olvidamos de lo que hemos de comer, beber o vestir comenzamos a contemplar la realidad espiritual que no parece ser más que creencias mejoradas, pero en verdad es la mismísima realidad. Esta realidad trae consigo alegrías indescriptibles aquí y ahora, placeres que transcienden la más osada de las imaginaciones, el Amor de todos aquellos con quienes tenemos contacto, incluyendo el de quienes no saben del origen de la vida que hemos descubierto.
“Mi Paz os dejo, mi Paz os doy; no como la Paz que da el mundo, os doy Yo.”
“Hemos recibido ahora no el espíritu del mundo sino el Espíritu de Dios... Cosas que también hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría del hombre, sino con las que enseña el Espíritu Santo... Pero el hombre natural no recibe las cosas del Espíritu de Dios pues, son necedades para él: y no puede conocerlas porque requieren del discernimiento espiritual.”
Es en este punto en el que nos perdemos con más frecuencia! Cuántas veces intentamos comprender la sabiduría espiritual con el intelecto humano! Esto nos produce una indigestión mental porque tratamos de digerir el alimento espiritual con la mentalidad humana equivocada. Así no funciona. La Verdad no es un proceso de razonamiento humano; ella exige el discernimiento espiritual. Por regla general, la Verdad no apela a la razón, y cuando parece que apela a la razón tenemos que buscar aún más profundamente para saber si se trata realmente de la Verdad. Hay que dudar de toda verdad que parezca razonable.
¿Le parecen razonables las cosas que hizo Jesús, como caminar sobre el agua, alimentar multitudes con unos pocos panes y peces, curar a los enfermos y resucitar a los muertos? Si la razón pudiera comprender el Principio que respalda estas actividades, todas las iglesias estarían ensenándolas como algo fácil de alcanzar y recomendarían hacerlo. Pero este Principio solo puede ser comprendido por el Sentido Espiritual, la Conciencia Espiritual, que debidamente preparada puede hacer las mismas cosas que Cristo siempre ha hecho. Lo que fue posible para la Consciencia Crística en los tiempos de Jesús, también lo es ahora para ese mismo nivel de Consciencia Crística.
Ahora estamos comprometidos en el establecimiento del sentido Espiritual, y triunfaremos en la misma proporción en la que relajemos la lucha mental y seamos receptivos a las cosas que nos enseña el Espíritu Divino. Es mejor mantener nuestra visión centrada en lo Alto y no tratar de que el Espíritu maneje nuestros cuerpos y nuestros asuntos materiales. Al “descender de nuevo a las cosas del mundo” veremos cómo desaparecen las desavenencias y las limitaciones sensoriales para que surja la realidad.
El Reino de Dios no es concebido como algo material de mejor calidad, ni tampoco como un vocabulario especial de la Verdad. Sin embargo, los frutos que surgen de la comprensión espiritual son: una mayor armonía, Paz, prosperidad, alegría, compañía y relaciones ideales.
“A causa de esto damos Gracias a Dios sin cesar porque cuando habéis recibido la palabra de Dios que oísteis de nosotros, no la habéis recibido como palabra de los hombres pero tal como es en verdad, palabra de Dios que surte efecto en quienes creen...” – comprenden.
Para recibir la palabra de Dios, el sentido espiritual, es necesario sentir antes que razonar. En la Biblia esto se describe como recibir la palabra “en el corazón.” Es muy importante tener presente, que el desarrollo de la Consciencia espiritual genera una Gracia mayor para sentir la armonía del Ser. Ninguno de los sentidos ver, oír, gustar, tocar u oler nos revelan la verdad, la armonía espiritual, lo que indica que esta debe proceder de una facultad superior, la Intuición, que actúa a través del sentir. Por eso hasta ahora cuando nos sentábamos a Orar o a Meditar inmediatamente fluía un torrente incesante de palabras y pensamientos. Quizás solo afirmábamos la verdad o negábamos el error. Ahora es fácil comprender que todo esto es producido en el ámbito de la mente carnal, humana.
Cuando cultivamos el sentido espiritual nos hacemos receptivos a los pensamientos que surgen de nuestro interior. Aprendemos a escuchar la Verdad antes que a hablarla. Nos sintonizamos de tal modo con el Espíritu, que sentimos la armonía divina del Ser, la presencia Divina. Al transcender los cinco sentidos físicos, nuestra facultad Intuitiva asume su papel receptivo y responsivo a las cosas del Espíritu y comenzamos una nueva existencia, como resultado de nuestro renacimiento espiritual.
Por eso, hasta ahora solo nos habíamos ocupado con la palabra de Verdad, pero a partir de ahora solo con el Espíritu de Verdad. Ya no nos preocupa tanto lo que es la Verdad sino el sentir la Verdad. Esto se logra en la medida en que pensamos menos en la letra y damos más importancia al sentir, a la receptividad. Haciendo un paréntesis esta palabra “sentir” también se refiere a la Consciencia, al conocimiento, a un sentido de la Verdad. No hablamos ahora de la Verdad, sino que recibimos la Verdad y aquello que recibimos en el Silencio es expresado desde lo Alto con autoridad.
La sanación espiritual es el efecto natural de una conciencia iluminada por la Divinidad. Estamos iluminados solamente cuando somos receptivos y respondemos a la iluminación espiritual.
Estamos equivocados con respecto a la Inmortalidad, cuando pensamos que es la Inmortalidad de la personalidad humana o sentido personal. La muerte no es causa de la Inmortalidad, ni elimina el sentido personal; tampoco si la vida se extendiera indefinidamente garantizaría la Inmortalidad.
La Inmortalidad se hace realidad en la medida en que se transciende el sentido personal bien sea aquí o después de aquí. Al despojarnos del ego personal obtenemos la Consciencia de nuestro Ser real, nuestro Yo verdadero, la Consciencia Divina, alcanzando así la Inmortalidad. Esto puede lograrse aquí y ahora.
La muerte es el resultado de nuestro deseo de perpetuar lo falso, el sentido de lo material, del cuerpo y de la riqueza.
El primer paso para la realización de la Inmortalidad, es vivir desde el centro de nuestro ser proyectándonos generosamente desde allí antes que en acumular lo externo: Es el sentido de dar antes que el de recibir; el de Ser antes que el de obtener. En este nivel de Consciencia no hay condena, juicio, odio o temor; solo existe un sentimiento continuo de Amor y tolerancia.
No resulta nada fácil poder expresar la alegría y la Paz de la Inmortalidad, porque para quienes pretenden mantener sus ideas de sí mismos, la Inmortalidad les parecería la extinción de todo. Pero no es así; por el contrario, preserva eternamente lo que es real, fino, noble, armonioso, el donaire, el desprendimiento y la Paz. Es la realidad que surge a la Luz en lugar de la ilusión sensorial. Es el conocimiento consciente de la Infinitud Individual del Ser, que reemplaza al sentido finito de la existencia.
El egoísmo y la vanagloria desaparecen al tomar Consciencia de la Divinidad de nuestro ser.
Con esta comprensión se dan la paciencia y la tolerancia con aquellos que todavía se encuentran luchando en su Consciencia mortal, material. Es estar en mundo sin ser del mundo.
2. ILUMINACION ESPIRITUAL
La iluminación espiritual nos permite discernir la realidad Espiritual donde parece que reina el concepto humano. El sentido espiritual discierne la realidad de lo que aparece como concepto.
La evolución de la Consciencia espiritual comienza cuando nos damos cuenta por primera vez, que lo que contemplamos a través de los sentidos de la visión, la audición, el gusto, el olfato y el tacto no es la realidad de las cosas. El primer rayo de iluminación nos brinda destellos de la naturaleza divina, eterna e inmortal, dejando completamente a un lado las apariencias, lo que a su vez logra que las apariencias sean incluso menos reales y la iluminación aún mayor.
Nuestro avance Espiritual se da en proporción directa a la iluminación que nos habilita para vivir cada vez más la Realidad. Sabemos que el escenario humano es percibido equivocadamente debido a la percepción incorrecta, por eso debemos abandonar cualquier idea de ayudar, curar, corregir o cambiar la imagen sensorial que percibimos, y así podremos empezar a ver la Realidad divina siempre presente.
La iluminación espiritual, empieza a manifestarse en nosotros en la medida en damos el primer paso serio en la búsqueda de la Verdad. Creemos entonces que somos nosotros los que estamos buscando el bien o la verdad, pero en realidad es la Luz que brilla en nuestra Consciencia la que nos obliga a dar los pasos que estamos dando. El avance de nuestra comprensión espiritual es dado por la Luz, que sea hace cada vez más intensa en nuestra Consciencia despejando la oscuridad sensorial. Este flujo de Luz seguirá hasta que se restablezca plenamente nuestra verdadera identidad, que es la de “Yo Soy la Luz del Mundo.” Cuando no estamos iluminados forcejeamos con las fuerzas del mundo; tenemos que trabajar; tenemos que luchar para preservar nuestro lugar y posición en el mundo; tenemos que competir por riquezas y honores. Nos disgustamos ocasionalmente con nuestros amigos; más aún, nos mantenemos en una lucha permanente con nosotros mismos. Las riquezas personales no dan ninguna seguridad a, pesar de que la intensa batalla que se ha dado para obtenerlas haya sido ganada.
La Iluminación trae consigo Paz, al igual que confianza y certeza, pero en especial trae el reposo que nos libera de las luchas contra el mundo, y por esto fluye hacia nosotros todo lo bueno a través de la Gracia. Comprendemos ahora claramente que no vivimos porque adquirimos, ganamos o alcanzamos las cosas. Vivimos por la Gracia, todo lo poseemos como don Divino y no tenemos que conseguir el bien porque ya lo tenemos.
“Hijo permanece siempre en Mi porque todo lo que tengo es tuyo.”
Los placeres y los éxitos del mundo son nada comparados con las alegrías y los tesoros, que ahora se manifiestan ante nosotros a través del sentido espiritual. A la Luz de la Verdad, los triunfos más grandes y las más grandes alegrías terrenales son nada, mientras que los tesoros del Alma tienen una gloria desconocida imposible de imaginar por los cinco sentidos.
Cuando el hombre posee la Luz divina en sí mismo, gana su libertad en el mun